
Seguridad
En buenas manos
El EMS es un entrenamiento exigente, y justo por eso importa cómo se lleva una sesión. Así se llevan las nuestras.
Qué significa eso el día que vienes
Cuatro cosas con las que puedes contar
- 01
Hay alguien cualificado en la sala
Un entrenador cualificado, a tu lado toda la sesión. Aquí no hay opción de hacerlo por tu cuenta.
- 02
Hablamos antes de entrenar
Unas preguntas sobre tu salud y una conversación de verdad sobre ellas: qué te pide este entrenamiento y si algo de tu historial cambia la respuesta. Si esto no es para ti, te lo decimos antes, no después.
- 03
Tú decides hasta dónde llegar
El nivel se elige contigo, bloque a bloque, y solo hasta donde puedas mantenerlo. Dices basta y para: a mitad de sesión, a mitad de bloque, sin dar explicaciones.
- 04
Dos personas a la vez, nunca más
Nunca más de dos personas por entrenador: ese tope está en el contrato de cada estudio, esté donde esté. Lo tratamos como una regla y no como un objetivo, y por eso en un estudio Robla hay silencio.
Una vez a la semana
El límite es lo importante
Una sesión de veinte minutos a la semana no es un bono de prueba. Es todo lo que hay, y es la razón de que tu primera sesión sea más suave de lo que podrías aguantar: esto funciona por acumulación, semana a semana, no por impresionarte el primer día.
Así que no hay un plan más intensivo al que subir, y ningún estudio Robla te va a vender una segunda sesión semanal. Si quieres más actividad durante la semana: anda, nada, haz pesas. Y te lo diremos así, encantados.
Lo que prometemos
Entrenamiento claro, sin vender humo
Una sesión te da exactamente lo que promete: trabajo de fuerza de verdad, dirigido. Si hay algo que atender, eso es cosa de tu médico, y tu entrenador te lo dirá con claridad, porque mandarte al profesional que toca forma parte del estándar. Y es la razón por la que te puedes fiar del resto.
